viernes 6 de noviembre de 2009
surtidito de noticias
jueves 29 de octubre de 2009
cocina concreta
no tengo ni idea de qué significa el título ni si tiene que ver o no con el espectáculo de cocina concreta de María Durán (a esta chica no hay quién la encuentre ni en internet), pero esta web es una pequeña joya.
vais a perder un poco el tiempo jugando con la cebolla y la tostadora, pero no seáis tan duros con vosotros mismos, que ya estamos casi en fin de semana.
lunes 26 de octubre de 2009
¿qué nos aporta el diseño? 1 (artículo publicado en el número de septiembre de la revista Visual)
El cálculo del retorno sobre la inversión (ROI) del diseño ha sido objeto de discusión entre los profesionales de la gestión durante años. El motivo de este interés viene de lo que se conoce como la "paradoja del diseño", o sea, la contradicción entre el conocimiento que tenemos de los beneficios que el diseño aporta a los negocios y la resistencia a invertir en él por parte de las empresas. Existía la creencia de que si por parte del propio sector se podían aportar evidencias de dichos beneficios, la paradoja se disolvería y mejoraría la actitud hacia el diseño en los círculos empresariales.
Por la investigación realizada durante años, parecía que la credibilidad del diseño dependiera de la posibilidad de proporcionar algún modelo matemático para calcular el ROI exacto del diseño. Y, francamente: si ésta era la cuestión, la respuesta hasta la fecha ha sido bastante decepcionante.
Ahora bien, ¿qué pasa si nos centramos en los verdaderos interesados y comprobamos si ESA es o no la cuestión? En el mundo real, tanto desde un punto de vista macroeconómico como micro, la complejidad es tal que ya casi nada se puede explicar en términos aritméticos. Hoy en día necesitamos nuevas herramientas para manejar los conceptos económicos. Además, ¿estamos seguros de que lo que necesitan los negocios para creer en el diseño, son solamente cifras? Mi primera respuesta, intuitiva, era que no. Y lo quise demostrar.
Tomando como muestra representativa las empresas que aparecen en la web del proyecto europeo DME (www.designmanagementeurope.eu), comprobé las motivaciones reales de 23 de ellas para invertir en diseño.
Establecí tres grandes grupos:
- Un pequeño grupo que están completamente sumergidas en lo que llamamos "design thinking", o sea, en la práctica de la gestión basada en la metodología y la forma de pensar del diseño.
- Otro grupo de compañías para las cuales el diseño es estratégico, se expande de forma integral a través de toda la compañía y sus distintas actividades, y se usa para extender sus valores corporativos a través de los "vectores de visibilidad" (productos o servicios, comunicaciones y espacios), dotándolos de coherencia y sentido.
- Y finalmente, un tercer grupo para el que el diseño, tan bueno como pueda ser, es meramente instrumental, una "herramienta de comunicación eficiente en términos de coste" como dice alguna de ellas.
Las motivaciones para la inversión en diseño son, para cada uno de ellos:
- En el primer grupo no existe ninguna razón específica, ya que el diseño no es una opción sino más bien una parte de su misión corporativa: el diseño es el ADN y el fundamento, todo se concibe y se realiza a la luz de esta disciplina: desde el desarrollo del producto hasta la organización corporativa.
- En el segundo grupo encontramos a todas las empresas que pertenecen a industrias maduras (muebles, cerámica, etc.) que se esfuerzan por mantener su liderazgo, o por lo menos un lugar destacado entre la dura competencia que tiende a bajar los precios y la calidad en conjunto. Para esas empresas, el diseño es LA estrategia para permanecer en el mercado así como la única forma de entender su negocio: estas empresas están dirigidas por personas que aman lo que hacen, que tienen valores, una historia y una fuerte cultura corporativa. El diseño reúne, realza y proyecta esos valores de manera coherente hacia el espacio del mercado.
Para ellos, la decisión de incorporar el diseño claramente no depende de ratios financieros perfectamente calculados: es más bien una cuestión de visión por parte de sus directivos
- Finalmente, el tercer grupo está compuesto por esas compañías que siguen viendo el diseño como un mero instrumento de comunicación para obtener un mejor posicionamiento y una mejor imagen. Esas compañías pertenecen normalmente a la industria de los bienes de consumo rápido, en los que los precios unitarios son bajos y la competencia se rige por el precio.
- En el segundo grupo encontramos a todas las empresas que pertenecen a industrias maduras (muebles, cerámica, etc.) que se esfuerzan por mantener su liderazgo, o por lo menos un lugar destacado entre la dura competencia que tiende a bajar los precios y la calidad en conjunto. Para esas empresas, el diseño es LA estrategia para permanecer en el mercado así como la única forma de entender su negocio: estas empresas están dirigidas por personas que aman lo que hacen, que tienen valores, una historia y una fuerte cultura corporativa. El diseño reúne, realza y proyecta esos valores de manera coherente hacia el espacio del mercado.
Se pueden sacar dos grandes conclusiones de esta observación:
- Pocas compañías establecen los números del diseño y muchas, especialmente las más pequeñas, probablemente incluso los ignoran. Sin importar el tamaño o el estilo de gestión, se puede decir que cuanto más estratégico es el uso del diseño en una empresa, menos puede ser segregado y contabilizado, ya que se expande a través de distintas funciones operativas y se convierte tanto en una actitud tanto como en un activo.
- En la mayoría de las compañías, una buena experiencia con el diseño es la mejor de las motivaciones y puede llevar al éxito.
Cuando publiqué los resultados de este análisis en el DME, concluía que tal vez había que dejar de intentar calcular el ROI en diseño y concentrarse en cambio en entender lo que hace que un empresario confíe en el diseño más allá de las cifras para, quizás, con ello, obtener un instrumento realmente eficaz para la promoción del diseño. Hoy toca, sin embargo, introducir nuevas variables. Lo dejo para un siguiente artículo.
¿qué nos aporta el diseño? 2 (artículo para el próximo número de la revista Visual)
Como decía en el artículo anterior (Visual nº 139), no está claro que la empresa decida si invertir o no en diseño guiándose solamente por indicadores puramente financieros como la tasa de retorno sobre la inversión. Y esto es así, no porque el diseño tenga unas características peculiares que lo hacen distinto a los demás inputs que utiliza la empresa para llevar a cabo su actividad, sino porque los propios objetivos corporativos son los que han cambiado.
Los objetivos corporativos de hoy
En inglés se utiliza la expresión "bottom line" para referirse a la última línea de la cuenta de explotación, donde se reflejan los resultados netos, es decir, aquellos recursos que la organización ha generado en un ejercicio y de los que puede disponer, una vez ha hecho frente a todas sus obligaciones de pago. Todo empresario tiene esa cifra en la cabeza cuando toma cualquier decisión y su objetivo es maximizarla en lo posible.
Aunque esto siga siendo verdad, hoy en día se habla de "triple bottom line", la triple línea final, que se abrevia como TBL. En este caso, es una mera imagen porque está claro que la cuenta de resultados refleja solo una cifra y es un valor contable, pero el TBL se refiere al hecho que las empresas de hoy no solo deben de alcanzar unos objetivos económicos sino que también se obligan a unos resultados en términos medioambientales y en términos sociales. Así, la TBL se declina en tres Ps: Profit, People, Planet.
La primera P de profit está clara, es el clásico objetivo de siempre: cualquier organización está obligada a generar recursos para poder seguir funcionando y, si es posible, crecer: contratar más personal, ampliar las instalaciones, dotarse de una comunicación más eficaz, mejorar el producto, etc., solo se podrá hacer si se generan beneficios.
La segunda P, de people (gente), se refiere a la responsabilidad social corporativa y alude a las obligaciones de los agentes económicos hacia la sociedad: el trabajo esclavo, el trabajo infantil, la discriminación en razón de sexo o raza ya no son de recibo. La facilidad de las comunicaciones nos permite estar al corriente de forma inmediata cualquier mala práctica en este campo, que se difunde de forma instantánea por todo el mundo y provoca la reacción en contra del consumidor.
La tercera P, de planet (planeta), alude a la responsabilidad medioambiental de toda organización: nadie puede ya eludir el tema ecológico hoy día, aunque algunos lo traten con mayor fortuna que otros. Está claro que para algunos es un simple maquillaje, un discurso vacío de contenido que se materializa solo en anuncios televisivos llenos de "zarcillos" visuales y verbales. Pero cada vez son más los que se lo toman en serio y se imponen el objetivo de lograr que su actividad tenga un mínimo impacto ambiental.
Y ¿qué tiene que ver el diseño con estos otros objetivos? Si podemos decir que el diseño contribuye a los beneficios económicos, como afirmamos desde hace tiempo, ¿es posible afirmar también que contribuye a los otros dos objetivos: el social y el medioambiental?
El diseño y la gente
El sector del diseño siempre ha tenido claro que su objetivo último es el de mejorar la vida de las personas: hacer que un objeto sea más fácil de manipular, que una función tecnológica se entienda mejor, que un mensaje resulte más claro o un espacio más grato, al fin y al cabo, son las grandes misiones del diseño -sin excluir el que algo sea más estético, o más bello, entendiendo la belleza como una necesidad del ser humano, por supuesto. Algunas especialidades del diseño se centran en estos objetivos, como el diseño para todos, por ejemplo. Otro ejemplo sería los beneficios sobre las personas que conlleva el diseño aplicado al espacio de trabajo. Así, cuando una empresa invierte para mejorar la ergonomía de una máquina o la habitabilidad de una oficina, no espera obtener beneficios económicos directos, sino que busca satisfacer la segunda P de su TBL.
El diseño y el planeta
De la misma forma, cuando una empresa invierte en ecodiseño, no lo hace para incrementar sus resultados sino que confía en aminorar su huella ecológica. Y hay muchas formas de hacerlo: desde la revisión de los materiales, los pesos y las medidas de los objetos, los soportes de comunicación, el envase y el embalaje, hasta la reordenación de procesos y protocolos de actuación; y todo ello, pensando en el producto (bienes y servicios) de forma global: desde el inicio hasta el final de su vida útil.
El diseño y la crisis
Si está claro que el diseño aporta ventajas y contribuye a la consecución de los objetivos corporativos, por complejos que sean, ¿podemos decir también que el diseño no encarece los procesos y que, por lo tanto, no tenemos que prescindir del diseño en los tiempos duros? Esta pregunta, como todas, tiene truco: depende de qué diseño estemos hablando y de cómo lo utilicemos, por supuesto. Pero para profundizar un poco más en el asunto, me fijé en la receta anti-crisis de una gran empresa y reflexioné sobre cómo el diseño puede, o no, contribuir a ellos.
La CEO de la multinacional DuPont, Ellen Kullman, cita cuatro grandes principios para sobrellevar la recesión, a saber:
- actuar sobre lo que se puede controlar, es decir, el cash, y para ello reducir costes e incrementar las ventas
- revisar el modelo de negocio y, si es posible, lanzar servicios para acompañar y cualificar al producto
- comunicar, tanto de cara al exterior como hacia el interior de la empresa
- preservar la cultura corporativa, que fácilmente se distorsiona en tiempo de crisis
Es fácil demostrar que el diseño contribuye activamente a potenciar estos cuatro objetivos: reduciendo costes, potenciando la comunicación, concibiendo servicios eficientes o facilitando la gestión estratégica de la organización.
Conclusión
A la pregunta ¿qué nos aporta el diseño? que encabeza este par de artículos, podemos responder: el diseño aporta beneficios, y ello en todas las direcciones estratégicas que se fije la empresa; en tiempos turbulentos, el diseño no solo no perjudica a la organización sino que refuerza su capacidad de respuesta; además, el diseño es una herramienta de prospectiva que nos puede ayudar a analizar la situación y a trazar nuevos objetivos estratégicos. Por supuesto, todo ello pasa por una gestión del diseño eficiente, que sea ágil y adecuada a la propia estructura y a la cultura de la empresa a la que se aplica.
sábado 24 de octubre de 2009
Tenerife Design Festival
de momento, cuelgo un post sobre el Rastro para los que os dejéis caer por el Centro este fin de semana (u otro).